martes, 31 de enero de 2012

Louvre, I care

Louvre, te echo de menos, hace algunos años ya que me paseaba como Pedro por su casa por tus galerías; que iba cada mañana a una de tus alas a recibir clases de los grandes de la museología y la conservación. Recuerdo que fue el año en que la sala de la Gioconda, como la llama todo el mundo, pero que también es la sala de las Bodas de Caná de Veronés, entre otros, estaba cerrada por remodelación de la museografía.

Entonces estudié marketing de museos y me encantaron las propuestas de financiación y de gestión de la imagen Louvre que nos proponía nuestro profe, tu responsable de este área. A mí, que venía que España, donde todo en cultura funciona a base de subvención, me parecieron brillantes muchos de los planteamientos, tan útiles me resultaron más tarde; tu nueva página web acababa de ser construida, estabas en pleno proyecto de Louvre Lens, entre otras cosas. Incluso, en mi grupo de trabajo de esta asignatura, tuvimos que hacer un supuesto de campaña de marketing para la apertura del nuevo Département des Arts de l'Islam, donde trabajamos la financiación por parte de los grandes príncipes árabes, que se convertirían según nuestras predicciones en tus grandes mecenas.

Lo que en ese momento no intuíamos era que ese camino que estaba empezando sería más tarde una autopista sin límite de velocidad. Hasta que la sala de la Gioconda -no de las Bodas de Caná anymore- reabrió sus puertas. El cambio en la museografía significaba ahora total protagonismo de la tabla de Leonardo, priorizándola de tal manera que desde entonces es más difícil contemplar y emocionarse con el resto de las pinturas. Pero el resto es "el resto" y claro, no vende tanto.

Foto: elisaserendipity.blogspot.com, te la copio, espero no romper reglas de derechos de autor

Más tarde, querido Louvre, he seguido por la prensa tu camino (o autopista); en su momento me encantaba la idea de crear antenas de ti fuera de París, tu colección es tan grande que merece ser expuesta, cuanto más mejor. Pero ahora no lo tengo tan claro, porque no sé hasta qué punto tu nombre es simplemente una marca muy rentable, que es capaz de cambiar museografías para atraer más masas para hacer fotos de tus stars; que es capaz de crear controversias en uno de los mejores talleres de restauración del mundo. Querido Louvre, no te hace falta nada de eso, ya eres magnífico.

¿Por qué no cambiar la museografía de otros departamentos para hacerla más didáctica y actual? Sabes que en tus salas de arte de la Grecia antigua, tienes vitrinas donde se acumulan cientos de piezas todas iguales, pero no por verlas más veces las vamos a entender mejor, si siguen sin contexto e interpretación. En cambio, me encanta que estés transformando tu cour Visconti para acoger el nuevo departamento, porque tu colección es maravillosa y está claro que ha de ser expuesta.

Espero que este cambio sea para un discurso a favor de tu colección y del público que viene a aprender, que esté al servicio de la didáctica, la conservación y la difusión del arte, que sea un puente de conocimiento y entendimiento entre culturas, que tanta falta nos hace.

Con tu permiso, publico algunas de tus imágenes des travaux de la cour Visconti para presentarlas a los culturillas, a ver qué les parece.


Menos imbéciles y más culturillas

Desde hace unos días veo circulando por las redes sociales un artículo que me pareció sencillamente genial. Aunque probablemente, con lo culturillas que sois, ya lo habéis leído y releído, no está de más que os ponga el enlace de lo que viene a ser una de las noticias que más me han gustado últimamente.

Que lo disfrutéis. Pincha aquí para el enlace externo.

Así que ya sabéis, después de una exposición dejaos de rollos: nos vemos en el Vizcaíno para comentarla.

El jovencito blogestein

¡Ay! pero qué joven y chico es este blog y lo de visitas que ha tenido ya, en tan poco tiempo. Gracias a todas y todos, la Culturilla del antifaz está muy contenta y promete historia nuevas y con sabor.

lunes, 30 de enero de 2012

"¿Betilícos?" No, penita de museo

Tampoco es que llevara una expectativa muy alta cuando entré por la puerta del Museo Arqueológico; he pasado tantas mañanas de domingo ahí que conozco perfectamente las pelusas y el polvo de las esquinas, las cartelas de los años sesenta, los mosquitos muertos dentro de alguna vitrina... Además, algunos pajaritos me habían contado que, como era de esperar, tampoco había habido mucho esmero en la presentación de la sala monográfica del Carambolo: mucho reciclaje expositivo y copiar-pegar.

En fin, por qué no dar una vuelta rápida por las salas antes de subir a ver el tesoro, para disfrutar una vez más de las anatomías más que agradables del imponente Mercurio y del Trajano: están tan buenos. La emoción de esos cuerpos esculturales se vino abajo rápidamente cuando, ya cerca de la salida, descubrí en una sala el rincón más triste del mundo:


¿No os da penita? A mí mucha... qué lástima de sillón sucio y regastado, de estelas solitarias, de muro machacado, de reposapiés vencido... Si tuvierais que asociar un olor a esta foto, ¿no sería pipí? Huir, ésa es la solución.

Una vez arriba, y alejada de las penosas salas del museo, ya tenía de nuevo mejor ánimo: había que subir en ascensor para visitar el Carambolo y eso prometía, "claro, como la sala es nueva, seguro que será todo moderno y limpio, con una museografía actual; hay que comprenderlo: abajo el museo es muy antiguo". Comencé la visita: lecturas, observación, interpretación... aunque había cosas que no entendía muy bien. Aaaah! ¿que hay faltas de ortografía? Eso será. ¿Me ayudáis a encontrarlas?


En fin, así es nuestro querido museo, llevado por personas más mayores y experimentadas que nosotros, los jóvenes culturillas. ¿Para qué hacer esfuerzo en la museografía y la didáctica, si tenemos la suerte de tener una colección sencillamente acojonante? Indiscutible.

                            


Fotos: Culturilla del antifaz

domingo, 29 de enero de 2012

Une Belle Surprise

Aprovechando las rebajas de enero, entré en una librería para buscar un buen precio en un libro de geopolítica que hacía tiempo quería leer. "Está descatalogado, señorita" o lo que es lo mismo: usted está fuera de la actualidad. Para compensar me propusieron un atlas, nada que ver.

Algo decepcionada decidí buscar alguna novela negra, que me engancha y entretiene tanto últimamente; la verdad es que tanto Henry Miller, Albert Camus et compagnie me habían minado un poco la moral, a pesar de ser un verdadero placer pasear los ojos por su literatura. Sí, novela negra: acción, pasión, suspense, intriga, espías... "ahí estás, serás la elegida".

Muy orgullosa de mi decisión y bastante animada me dirigí a la caja, hasta que ocurrió lo inevitable: parar al pasar por la sección de literatura francesa en français. Bueno, una ojeada rápida, por si acaso. Y ahí estaban, los integrantes de una maravillosa colección que es capaz de hacer retornar al mundo del papel al más fanático del e-book: nueve libros de una edición limitada, cuya cubierta había sido ilustrada por Monsieur Christian Lacroix pour Le Livre de Poche. ¡Viva!

Casi saltó por los aires mi novela negra liberando mis manos para que pudieran hacerse con dos de los títulos de este tesoro, del que os muestro algunas imágenes. No pude evitar pensar: "menos mal que sé francés".

Feliz lectura y feliz ilustración.





Aquí tenéis un enlace para poder ver toda la colección:

sábado, 28 de enero de 2012

Je suis snob

Voilà

Je suis snob et c'est vraiment le seul défaut que je gobe...

No podríamos tener un mejor estreno que contar con la música de Boris Vian. Estoy segura de que habéis entendido las letras, bien sur...