Louvre, te echo de menos, hace algunos años ya que me paseaba como Pedro por su casa por tus galerías; que iba cada mañana a una de tus alas a recibir clases de los grandes de la museología y la conservación. Recuerdo que fue el año en que la sala de la Gioconda, como la llama todo el mundo, pero que también es la sala de las Bodas de Caná de Veronés, entre otros, estaba cerrada por remodelación de la museografía.
Entonces estudié marketing de museos y me encantaron las propuestas de financiación y de gestión de la imagen Louvre que nos proponía nuestro profe, tu responsable de este área. A mí, que venía que España, donde todo en cultura funciona a base de subvención, me parecieron brillantes muchos de los planteamientos, tan útiles me resultaron más tarde; tu nueva página web acababa de ser construida, estabas en pleno proyecto de Louvre Lens, entre otras cosas. Incluso, en mi grupo de trabajo de esta asignatura, tuvimos que hacer un supuesto de campaña de marketing para la apertura del nuevo Département des Arts de l'Islam, donde trabajamos la financiación por parte de los grandes príncipes árabes, que se convertirían según nuestras predicciones en tus grandes mecenas.
Lo que en ese momento no intuíamos era que ese camino que estaba empezando sería más tarde una autopista sin límite de velocidad. Hasta que la sala de la Gioconda -no de las Bodas de Caná anymore- reabrió sus puertas. El cambio en la museografía significaba ahora total protagonismo de la tabla de Leonardo, priorizándola de tal manera que desde entonces es más difícil contemplar y emocionarse con el resto de las pinturas. Pero el resto es "el resto" y claro, no vende tanto.
Más tarde, querido Louvre, he seguido por la prensa tu camino (o autopista); en su momento me encantaba la idea de crear antenas de ti fuera de París, tu colección es tan grande que merece ser expuesta, cuanto más mejor. Pero ahora no lo tengo tan claro, porque no sé hasta qué punto tu nombre es simplemente una marca muy rentable, que es capaz de cambiar museografías para atraer más masas para hacer fotos de tus stars; que es capaz de crear controversias en uno de los mejores talleres de restauración del mundo. Querido Louvre, no te hace falta nada de eso, ya eres magnífico.
¿Por qué no cambiar la museografía de otros departamentos para hacerla más didáctica y actual? Sabes que en tus salas de arte de la Grecia antigua, tienes vitrinas donde se acumulan cientos de piezas todas iguales, pero no por verlas más veces las vamos a entender mejor, si siguen sin contexto e interpretación. En cambio, me encanta que estés transformando tu cour Visconti para acoger el nuevo departamento, porque tu colección es maravillosa y está claro que ha de ser expuesta.
Espero que este cambio sea para un discurso a favor de tu colección y del público que viene a aprender, que esté al servicio de la didáctica, la conservación y la difusión del arte, que sea un puente de conocimiento y entendimiento entre culturas, que tanta falta nos hace.
Con tu permiso, publico algunas de tus imágenes des travaux de la cour Visconti para presentarlas a los culturillas, a ver qué les parece.







