sábado, 31 de marzo de 2012

Sevilla no es lo que era o seguirá "siempre así"

Me encanta Shoreditch, la pena es que vivo un poco lejos como para ir a tomar una pinta de ale de vez en cuando. "Bueno, el underground se puede encontrar en cualquier sitio", me digo.

Y no es que lo busque realmente, es habitual encontrarme en ciertos lugares con cierto tipo de ambiente. Por estas cosas de la vida social y cultural, asistí un viernes a un "festival" en el último cuchitril, el de más al fondo de la parte más desmejorada del corralón del barrio más desmejorado del centro de la ciudad.

Ahí se dieron cita la percusión afrocubana con el pop italiano, la guitarra clásica y la música versionada de cantautor. Un amplio recorrido por la música o un pastiche de programación, según se mire. "Multiculturalidad" de clase alta en un local cutre, qué underground. Esas manicuras fantásticas y esos cutis perfectos sumados a atuendos étnicos de lujo, me parecían una mezcla genial a la vez que sospechosa.

Y así llegó, pillándome por sorpresa, el colofón final a una noche cuando menos particular: alguien presentó al grupo cabeza de cartel (que más tarde comprobé que efectivamente había). "No puede ser, no me he enterado bien".

Pero el sonido inconfundible de la guitarra y la pandereta a ritmo de rumbita rociera, más esas voces sin técnica que para cantar más agudo levantan la cabeza y estiran el cuello, despejaron totalmente mis dudas. Sí, había oído bien. Me empiné sobre los pies para ver, y ví:

Mechas, perlas y greatest hits.


2 comentarios:

  1. Sieeeeempre así, te cantamos sieeeeempre así!jajajajaaa!Vaya esperpento!

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  2. Increíble!! al menos hay esperanza, la mezcla, por esperpéntica que sea, está llegando, rompiendo el cloisonné

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