Tal vez no fuera casualidad que eligieras unas medias blancas. Traje negro, zapatos negros, mantón negro bordado en amarillo, pendientes morados, como el lazo de la falda larga. A priori nada hacía pensar en unos bas blancs.
Antes de descubrirlos, estabas sentada frente a todos nosotros, esperando tu turno para mostrar tu arte. Con sólo levantarte ahí nos tenías ya a todos y cada uno en el público: embobados. Tu mirada, tu movimiento, tu expresión, salían de tu cuerpo como se movían los flecos de tu mantón a tu alrededor. Y en uno de los potentes taconeos en que recogiste tu falda, ahí estaban tu medias blancas, convirtiendo tus piernas en columnas de frío mármol. En ese momento lo entendí: había que contrarrestar el fuego de tus pies y de tus ojos.
También entendí porqué a tu novio se le cae la baba contigo.
(Gracias Yasaray por tu espectáculo, eres magnífica)
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